domingo, 19 de septiembre de 2010

SKYCEROTH

¡Oh príncipe de los cielos estrellados!

Tú que eres alto y grande entre tus pares.

Tú que habitas entre los bosques de la ciudad flotante.

El que corre por los valles nocturnos de la gran Isla Perdida.

Oscuros son tus cabellos y tus plumas,

fachada de las cumbres jerárquicas de tu reino,

piel de sobras que protegen un espíritu de luz y redención.

Cantas a la Luna junto a tus hermanos,

alzando la voz a un mundo podrido y desgastado.

Siempre esperado a aquel que te baje de tu trono

y te lleve a la batalla más allá de los altos bosques.

Como el corcel indomable se te conocía,

siempre vagando como un alma sin juicio,

un ánima que galopa

en la penumbrosa lejanía.

Y ahora sedes tu lomo inmortal

y tu sangre de monarca

a las frías campañas de las tierras del alba.

Ahora agitas tu cuerpo y quiebras tu calma,

siempre atento al silbido decisivo

de aquel que requiere de tus plumas y tu marfil…

de aquel que requiere de tu magia infinita.

Tú que lucharás en la Muerte de Feylia,

y engrandecerás el nombre de tu raza.

Tú que naciste bañado en umbra,

serás el que cargues al de la Espada de Reyes

a la batalla siempre recordada,

y consumarás ahí tu eternidad.

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