...
Son dos caras en un rostro… ambas lloran como el invierno más frío y ambas ríen como el Sol más vivo.
¡Esencia de vida y muerte!
¡Clamor de paz y guerra!
Hay quienes buscan la vida a través de la muerte… hay quienes buscan la paz a través de la guerra. ¿Hay alguna diferencia? Las cosas se buscan o simplemente se dejan.
…
Libertad… que palabra más utópica y mentirosa, pero me cautiva con su temple de esperanza.
Durmiendo sobre la fría hierba del valle, vi un unicornio que corría tras una mariposa. La colorida alada, en vez de subir su vuelo para escapar, se dejaba alcanzar y jugaba con su cazador, hasta que se posó en su nariz y lo forzó a estornudar tras un flameante hálito púrpura. El cornudo simplemente se sentó sobre la verde alfombra a ver cómo su compañera se perdía en la inmensidad del cielo.
Eso, para mí, es libertad… sencillez sin escrúpulos, dudas, ni miedo. Vivir.
…
Drástico como un rayo o cauto como una araña…
La canasta está llena y rebosante de manzanas, todas rojas y jugosas, de bella piel y perfecta forma… todas, menos una.
Las compañeras miraban a la podrida con lástima y querían ayudarle, por lo que ofrecieron sus cuerpos para cargar juntas tal cruz de muerte. Lentamente descubrieron que nada puede ganarle al tiempo y ya no era una la enferma, sino todas.
Sabia fue la manzana que propuso amputar el trozo podrido de su compañera, mientras se pudiera… nadie le escuchó.
…
Cuenta la leyenda que, en un mundo seco y yermo, sus hijos suplicaban por una gota de agua que nunca cayó.
Las madres veían como sus hijos se quebrajaban, los padres veían como sus familias se secaban, y los hijos veían como sus hermanos se petrificaban.
Era tal el dolor y el sufrimiento que no tardaron en romper en llantos… ríos de lágrimas evaporándose ante el Sol. Miles de personas que sentían que la vida se burlaba de ellos al regalarles gotas que desaparecían en segundos.
Ya nada podría salvarlos pero, de pronto, vieron como sus llantos hechos vapor se transformaban en grises nubes que no tardaron en tapar el Sol.
La lluvia cayó… los mares se formaron y sus vidas fueron bendecidas.
…sin dolor no te haces feliz.
…
Que irónico… la culpa es la mayor de las bendiciones, y nuestros atacantes los mejores maestros.
Es la conciencia la que nos fuerza a crecer desde dentro, negándonos la indolencia de producir daño. El error no es el error… el error es la falta de culpa.
No importa cuanto daño nos hagan, lo importante es saber cómo reaccionar… como aquel chino que persigue y asesina al monje tibetano y éste, en su inmensa sabiduría, le agradece desde lo profundo de su corazón. El militar chino, ignorante en los artes de la espiritualidad, se pregunta la razón de tal estúpida reacción… y el monje sólo contesta: “¡¡cómo no agradecerte!! Si me ayudas a cultivar la paciencia, don de los grandes.”
…
...se agita la corriente.
1 comentario:
Para un hombre que habla tan poco... escribes increible.
Salu2 ^^
Publicar un comentario